El Mont
Saint-Michel -supongo que podría decirse Monte de San Miguel- se
localiza en la desembocadura del Río Couesnon, en la Baja Normandía francesa,
formando una imponente isla rocosa sobre la que se construyó una
fortaleza-santuario, en honor de San Miguel claro está, elevándose la cumbre de su torre unos ciento
setenta metros sobre el nivel del mar. Lo que hoy forma parte
de la lista de patrimonio mundial de la UNESCO fue en otros tiempos lugar
destinado a usos muy variados, desde templo druídico a centro de peregrinación
cristiano, abadía benedictina, prisión, emplazamiento de un telégrafo óptico…
Cuentan las leyendas de origen celta que hace miles de años el monte se
encontraba tierra adentro, constituyendo la porción más elevada del Bosque de
Scissy. Parece ser que el mar se encontraba alejado cientos de metros a
comienzos de la era cristiana, pero
las violentas crecidas del río y las mareas terminaron por aislar al monte para
convertirlo en una isla de porte majestuoso. Las historias que se cuentan sobre
terribles inundaciones y cambios de curso en los ríos que desembocan en la
bahía, la desaparición del gran bosque y la formación de la isla pueden haberse
originado a partir de sucesos reales, deformándose su memoria con el paso de
los siglos.
Lo más curioso de este lugar, además de su intrigante
arquitectura, es su relación con las mareas. Era una fortaleza inexpugnable
pues no podía llegarse a ella más que por mar en tiempo de marea alta o por
arenosos terrenos en marea baja. Claro, hoy el turismo es el rey, así que se puede llegar sin problemas a través de una
carretera.
Jardines de Luxemburgo
Diseñados en
1615 bajo las órdenes de María de Médicis, los Jardines de Luxemburgo son los jardines más
céntricos, populares y bellos de París. El Palacio de Luxemburgo,
que da nombre a los jardines, es en la actualidad la sede del Senado francés.
El pasado de los jardines
Jóvenes disfrutando de los Jardines de Luxemburgo
La
construcción del palacio y los jardines tuvo lugar entre los años 1615 y 1617
cuando María de Médicis, cansada de la vida en el Louvre, decidió ordenar la construcción de
un palacio a la italiana hecho a su medida.
Con el paso
del tiempo se fueron adquiriendo los terrenos más próximos al palacio para la
ampliación de los jardines, los cuales alcanzaron su máxima dimensión en 1792.
Los siguientes propietarios del palacio realizaron algunos cambios en los
jardines, que quedaron en el abandono en diversas ocasiones.
Con el
estallido de la Revolución Francesa el Palacio acabó convertido en una
prisión, mientras que durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado como cuartel por los alemanes, que construyeron un
bunker en el jardín.
Los jardines en la actualidad
Los Jardines
de Luxemburgo son uno de los lugares más populares de la ciudad tanto
para los parisinos como para los turistas, que pueden encontrar un lugar de
descanso merecido después de pasear por toda la ciudad. Entre las numerosas
estatuas y esculturas que se alojan en los jardines, es posible encontrar centenares
de sillas de metal en las que relajarse y disfrutar de la tranquilidad.
Se trata de
un espacio agradable, repleto de plantas y árboles bajo los que cobijarse
durante los calurosos días estivales, aunque también es posible realizar muchas
otras actividades como jugar al tenis o a la petanca, realizar cursos de
arboricultura, o bien elegir la apicultura para aprender a tratar con
las abejas de la gran colmena que habita en el jardín.
Entra las
diferentes áreas de juego para los más pequeños destaca el estanque
situado junto al Palacio de Luxemburgo, en el que se pueden alquilar
pequeños barquitos de vela para manejarlos con una vara, como se hacía en
los viejos tiempos. En el parque también hay un teatro de marionetas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario