domingo, 30 de noviembre de 2014



El Mont Saint-Michel -supongo que podría decirse Monte de San Miguel- se localiza en la desembocadura del Río Couesnon, en la Baja Normandía francesa, formando una imponente isla rocosa sobre la que se construyó una fortaleza-santuario, en honor de San Miguel claro está, elevándose la cumbre de su torre unos ciento setenta metros sobre el nivel del mar. Lo que hoy forma parte de la lista de patrimonio mundial de la UNESCO fue en otros tiempos lugar destinado a usos muy variados, desde templo druídico a centro de peregrinación cristiano, abadía benedictina, prisión, emplazamiento de un telégrafo óptico… Cuentan las leyendas de origen celta que hace miles de años el monte se encontraba tierra adentro, constituyendo la porción más elevada del Bosque de Scissy. Parece ser que el mar se encontraba alejado cientos de metros a comienzos de la era cristiana, pero las violentas crecidas del río y las mareas terminaron por aislar al monte para convertirlo en una isla de porte majestuoso. Las historias que se cuentan sobre terribles inundaciones y cambios de curso en los ríos que desembocan en la bahía, la desaparición del gran bosque y la formación de la isla pueden haberse originado a partir de sucesos reales, deformándose su memoria con el paso de los siglos.

Lo más curioso de este lugar, además de su intrigante arquitectura, es su relación con las mareas. Era una fortaleza inexpugnable pues no podía llegarse a ella más que por mar en tiempo de marea alta o por arenosos terrenos en marea baja. Claro, hoy el turismo es el rey, así que se puede llegar sin problemas a través de una carretera.






Jardines de Luxemburgo

Diseñados en 1615 bajo las órdenes de María de Médicis, los Jardines de Luxemburgo son los jardines más céntricos, populares y bellos de París. El Palacio de Luxemburgo, que da nombre a los jardines, es en la actualidad la sede del Senado francés.

El pasado de los jardines


Palacio de Luxemburgo y sus jardines


 
 Jóvenes disfrutando de los Jardines de Luxemburgo

La construcción del palacio y los jardines tuvo lugar entre los años 1615 y 1617 cuando María de Médicis, cansada de la vida en el Louvre, decidió ordenar la construcción de un palacio a la italiana hecho a su medida.

Con el paso del tiempo se fueron adquiriendo los terrenos más próximos al palacio para la ampliación de los jardines, los cuales alcanzaron su máxima dimensión en 1792. Los siguientes propietarios del palacio realizaron algunos cambios en los jardines, que quedaron en el abandono en diversas ocasiones.

Con el estallido de la Revolución Francesa el Palacio acabó convertido en una prisión, mientras que durante la Segunda Guerra Mundial fue utilizado como cuartel por los alemanes, que construyeron un bunker en el jardín.

Los jardines en la actualidad

Los Jardines de Luxemburgo son uno de los lugares más populares de la ciudad tanto para los parisinos como para los turistas, que pueden encontrar un lugar de descanso merecido después de pasear por toda la ciudad. Entre las numerosas estatuas y esculturas que se alojan en los jardines, es posible encontrar centenares de sillas de metal en las que relajarse y disfrutar de la tranquilidad.

Se trata de un espacio agradable, repleto de plantas y árboles bajo los que cobijarse durante los calurosos días estivales, aunque también es posible realizar muchas otras actividades como jugar al tenis o a la petanca, realizar cursos de arboricultura, o bien elegir la apicultura para aprender a tratar con las abejas de la gran colmena que habita en el jardín.

Entra las diferentes áreas de juego para los más pequeños destaca el estanque situado junto al Palacio de Luxemburgo, en el que se pueden alquilar pequeños barquitos de vela para manejarlos con una vara, como se hacía en los viejos tiempos. En el parque también hay un teatro de marionetas.


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